Una olla es el utensilio de cocina más utilizado en el hogar, y elegir la adecuada marca una gran diferencia en la facilidad de cocción y la durabilidad. La mayoría de las ollas están hechas de acero inoxidable. Este acero es resistente, higiénico y apto para todas las fuentes de calor, incluida la inducción. Una olla con un fondo grueso y multicapa distribuye el calor uniformemente y evita que los alimentos se quemen. El tamaño adecuado depende de para cuántas personas cocines: desde 16 cm para una persona hasta 24 cm o más para toda la familia. En este caso, un juego de ollas con varios tamaños suele ser la opción más práctica y económica.
Si optas por una olla con revestimiento antiadherente, comprueba siempre que el recubrimiento esté libre de PFAS y PTFE. Los revestimientos cerámicos y minerales son más saludables y respetuosos con el medio ambiente, y cada vez son más populares. En cuanto al cuidado, el consejo para cualquier olla es el mismo: lávala preferiblemente a mano, evita los productos abrasivos y los utensilios de cocina metálicos, y deja que la olla se enfríe antes de lavarla. Así, una buena olla puede durar decenas de años.
Comprar una olla: ¿en qué fijarse?
Comprar una olla parece sencillo, pero hay varios factores importantes que marcan la diferencia entre una olla que dura veinte años y otra que decepciona en menos de un año.
Material
La base de toda buena olla es el material. El acero inoxidable es la opción más popular por su durabilidad, higiene y aspecto elegante. Las ollas de cerámica no contienen PFAS y son respetuosas con el medio ambiente, pero requieren un poco más de cuidado al usarlas.
Construcción del fondo
Una buena olla tiene un fondo grueso y multicapa, también conocido como fondo encapsulado o multicapa. Este distribuye el calor uniformemente por toda la olla, evita que los alimentos se quemen y permite cocinar de forma eficiente.
Fuente de calor
Comprueba siempre que la olla sea apta para tu placa de cocina. ¿Cocinas con inducción? Elige entonces una olla con fondo magnético. La mayoría de las ollas de acero inoxidable y hierro fundido del surtido Braadbaas son aptas para todas las fuentes de calor, incluida la inducción, el gas, la electricidad y la cerámica.
Tamaño
El tamaño adecuado depende de para cuántas personas cocines habitualmente. Una olla de 18 a 20 cm es ideal para dos personas. Para familias de hasta cuatro personas, la mejor opción es una olla de 20 a 24 cm. ¿Cocinas para grupos más numerosos? Entonces una olla para sopa de 24 cm o más es imprescindible.
¿Qué olla eliges?
Olla de acero inoxidable
Una olla de acero inoxidable es una de las opciones más duraderas y versátiles para la cocina. El acero inoxidable no se oxida, no se decolora ni absorbe olores, sabores ni bacterias, lo que la hace extremadamente higiénica para preparar a diario sopas, pasta, verduras y salsas. Gracias a su fondo multicapa con un núcleo de aluminio o cobre, el calor se distribuye rápidamente y uniformemente, lo que evita que los alimentos se quemen y favorece una cocción eficiente. Además, una olla de acero inoxidable es apta para todas las fuentes de calor, incluida la inducción.
Una olla de acero inoxidable es fácil de mantener. Lávala preferiblemente a mano con agua caliente y una esponja suave; así se mantendrá en óptimas condiciones y durará decenas de años. Los restos difíciles de quitar se eliminan fácilmente hirviendo un poco de agua en la olla y cepillándola después. Evita las esponjas abrasivas y los utensilios de cocina metálicos para prevenir rayones en el interior.
Olla de cerámica
Una olla de cerámica es la opción ideal para quienes desean cocinar de forma consciente y saludable. El revestimiento cerámico está completamente libre de PFAS y PTFE, lo que significa que no libera sustancias nocivas al calentarse. Los alimentos se deslizan sin esfuerzo por el revestimiento liso, por lo que apenas necesitas aceite o mantequilla. Esto no solo beneficia a la salud, sino que también proporciona un sabor puro y auténtico, sin los sabores residuales que a veces pueden aparecer en los revestimientos más antiguos.
En cuanto al cuidado, una olla de cerámica requiere un trato delicado. Lava siempre la olla a mano con agua caliente y una esponja suave; el lavavajillas puede dañar el revestimiento con el tiempo y reducir sus propiedades antiadherentes. No utilices utensilios de cocina metálicos ni esponjas abrasivas, ya que los rayones dañan la capa cerámica. Tampoco calientes nunca la olla vacía a fuego alto, porque las temperaturas extremas reducen la vida útil del revestimiento. Trátala con cuidado y una olla de cerámica te brindará años de placer al cocinar.